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Registro formal e informal · Cuando cambia el tono
The situation
Comes con un cliente después de la reunión. Habéis empezado de usted, y la conversación se vuelve más cercana.
- Ha sido una mañana intensa, señor Cuesta. ¿Le apetece que pidamos ya?
- Con mucho gusto. Y, por favor, llámame Andrés; ya hemos trabajado juntos tres horas.
- De acuerdo, Andrés. Perdona, es la costumbre; me costará tutearte.
- Tranquila. Dime, ¿qué te pareció la oferta de nuestro competidor? Sé que se la enviaron también.
- Con todo respeto, prefiero no comentar propuestas de otras empresas. Pero puedo ser sincera contigo en una cosa.
- Adelante. Hablando claro nos entendemos mejor.
- Pues, dicho sin rodeos, tu plazo de pago a noventa días nos pone en un aprieto.
- Entiendo. Vamos a ver si podemos acercarnos. ¿Y si lo dejáramos en sesenta días?
- Sesenta ya nos permite trabajar. Aunque, si me permites una pregunta, ¿es una cifra firme?
- Digamos que es lo máximo que puedo hacer sin consultarlo con mi directora.
- Entonces, cuando llegue la señora Moreno, ¿le planteamos la propuesta entre los dos?
- Sí, pero con ella, ojo: de usted y con corbata, que es muy formal.