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Ironía y tono · Menudo día
La situation
Elena llega a la oficina agotada después de una mañana de contratiempos. Rubén la ve y se acerca.
- Rubén, ¿tienes un momento? Menudo día llevo.
- Cuéntame. ¿Qué ha pasado?
- Primero, menuda mañana: se me han olvidado las llaves dentro de casa.
- Vaya, qué faena. ¿Y cómo has entrado?
- Con un cerrajero, que me ha cobrado ciento veinte euros. Menudo robo.
- ¡Ciento veinte! Menudo negocio tienen esos señores.
- Y cuando por fin llego a la oficina, me ponen una multa de aparcamiento.
- Pues vaya por Dios. Lo que faltaba.
- Y todavía son las doce. Menuda suerte la mía.
- Anímate, que lo peor ya ha pasado. Ahora te invito a un café.
- Aceptado. Aunque, con mi suerte, seguro que ya se ha acabado el café.