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Ironía y tono · Era una broma
La situation
Marina hizo ayer una broma sobre la presentación de Tomás delante del equipo. Hoy quiere aclararlo antes de que crezca.
- Tomás, ¿tienes un minuto? Quería hablar de lo de ayer.
- Claro. ¿Te refieres a lo que dijiste de mi presentación?
- Sí. Cuando dije que había sido «inolvidable», era una broma. No lo decía en serio.
- Pues no me lo pareció. Delante de todo el equipo me sentó bastante mal.
- Lo siento, de verdad. No era mi intención ofenderte. La presentación me gustó mucho.
- Entonces, ¿por qué lo dijiste con ese tono?
- Bromeaba con las trescientas diapositivas, pero reconozco que me pasé un poco.
- Entiendo la intención, pero delante del equipo no me hizo gracia. Prefiero que no vuelva a pasar.
- Tienes razón, el tono no ayudó. Si quieres, lo aclaro delante del equipo.
- Gracias. No hace falta explicarlo al grupo; con que no lo repitamos me basta.
- De acuerdo. Perdona por el comentario; la próxima vez cuidaré más el momento y el tono.